




Hotel Lola
Sobre este hotel
El carácter solo para adultos da forma a toda la estancia: el jardín, la terraza y el bar están pensados para noches tranquilas y no para el ambiente familiar de una piscina, y las habitaciones tienen balcones privados con vistas al jardín o a la ciudad, rematados con chimenea, cafetera y escritorio de trabajo. El check-in y check-out privados mantienen la llegada discreta, y un traslado de pago cubre el trayecto de veintiún kilómetros al aeropuerto para quien prefiera evitar la búsqueda de un taxi. El desayuno recibe elogios constantes, al igual que el trato atento y cercano propio de un número reducido de habitaciones. El ferri a Robben Island queda a dieciséis minutos a pie y el V&A Waterfront a 1,8 kilómetros, ambos a fácil alcance en una sola mañana desde la propiedad.